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¿Puede tu voz hacerte parecer más atractivo?

Marilyn Monroe solía usar una técnica muy concreta para parecer más seductora: cambiar el tono de su voz. La modulaba y la volvía más aguda. Era lo que se conocía como «voz soplada».

Alguien que quiso sacar partido de esta posibilidad fue Marilyn Monroe. Ella ensayó y trabajó lo suficiente su tonalidad para lograr lo que se conoce como breathy voice o voz soplada. Sabía que hacer uso de un tono más agudo y sutil, le permitiría tener un arma más de seducción. Y lo consiguió.

Asimismo, todo buen orador tiene claro también que un tono de voz agradable capta al segundo a toda la audiencia, manteniéndola interesada y atenta. No solo eso, uno puede cautivar y encender el interés en las personas a la vez que se les transmite una mayor sensación de veracidad y autenticidad. Porque como dijo Safo, la poetisa griega, “lo bello es bueno y quien es bueno, también llegará a ser bello”.



Por tanto, podríamos decir que nuestra voz es una herramienta de poder a la hora de embelesar a los demás. Algo así nos es especialmente útil no solo en el aspecto afectivo y como herramienta de conquista. En el ámbito laboral y profesional es tan útil como interesante aprender a modular nuestra voz.

Este es un aspecto interesante en el que vale la pena profundizar.

Los estudios afirman que a las mujeres siempre les parecen más atractivos los hombres con voces profundas.

¿Por qué puede tu voz hacerte parecer más atractivo?

La respuesta a si puede tu voz hacerte parecer más atractivo, es más que evidente: sí, lo hace. De hecho, esto era algo sabido en el mundo del cine, por ello, era más que habitual que actores y actrices aprendieran a modularla.

No solo Marilyn Monroe logró esa tonalidad que la hizo única. Lauren Bacall siguió los consejos de su descubridor Howard Hawks para tener éxito en la gran pantalla. En pocos meses, logró un peculiar tono agudo bajo que rozaba casi la ronquera. Aquel atractivo vocal era de hecho, muy similar al que usaba su propia pareja, Humphrey Bogart. Es más, con el tiempo, se le llegó a poner el nombre de Síndrome de Bogart-Bacall a un tipo de disfonía que evidencian muchas personas que trabajan con la voz.

De este modo, si bien es cierto que la mayoría pone la atención en el aspecto físico a la hora de seducir, es interesante recordar que nuestra voz es una herramienta con gran potencial a la hora de cortejar. Basta con saber modularla, arrastrarla, ralentizarla para cautivar a quien tengamos en frente… Si a las grandes estrellas de Hollywood les fue bien, ¿por qué no a nosotros?

Cuando tenemos una conversación interesante con alguien, tendemos a ajustar el tono de la voz para crear una mayor conexión emocional con la otra persona.

Podemos flirtear con la voz

Si te preguntas si puede tu voz hacerte parecer más atractivo debes tener presente algo. Es necesario estar frente a la persona que te gusta para sacar partido de este recurso. Vivimos en un mundo en el que la tecnología nos facilita estar todo el día conectados con quien deseemos, pero enviar un mensaje de texto e incluso un audio no es lo mismo que estar frente a frente ante alguien.

Cuando flirteamos o seducimos vamos ajustando pequeños detalles: la cercanía, la mirada, la sonrisa…  Con la voz hacemos lo mismo: la vamos cambiando, volviéndola más baja y arrastrándola a lo Lauren Bacall o volviéndola aguda a lo Marilyn Monroe (en el caso de las mujeres). Por su parte, los hombres también juegan en la profundidad de su tono.

Así, trabajos de investigación como los realizados en la Universidad de Sussex y la Universidad de Wroclaw destacan algo relevante. Los hombres prefieren, por término medio, a las mujeres con voces de tono más bajo; mientras ellas también se sienten atraídas por una tonalidad baja, susurrante a la vez que profunda.

El arrastre prosódico: la conexión emocional en la conversación

Este dato es interesante. Ya hemos señalado que cuando intentamos seducir a alguien cambiamos el tono de nuestra voz. Ahora bien, esos cambios de tonalidad en nuestras conversaciones se denomina arrastre prosódico y es algo que todos hacemos de manera inconsciente. Lo llevamos a cabo para gustar y, sobre todo, para facilitar la conexión emocional.

De este modo, si llevamos a cabo esas variaciones en nuestra tonalidad sin darnos cuenta se debe sobre todo a un hecho. Las conversaciones son importantes para el ser humano. Los auténticos vínculos van más allá del mero atractivo físico: se consolidan en nuestros diálogos.

¿Puede tu voz hacerte parecer más atractivo? Sí, y debes aprovechar tu potencial

Las personas cambiamos nuestras voces cuando hablamos con niños pequeños y también cuando buscamos gustar a alguien. A lo largo de nuestra evolución, esas variaciones nos han facilitado crear vínculos más significativos. Adecuamos la tonalidad para convencer, para agradar, persuadir, entretener y hasta divertir.

Por tanto, ante la cuestión de si puede tu voz hacerte parecer más atractivo, ya sabemos que la respuesta es positiva. La siguiente cuestión, sería comprender cómo lograrlo. Las claves están en hacer uso de un tono más bajo y un ritmo más lento. Modular, ralentizar, hacer pausas e incluso arrastrar algunas palabras al más puro estilo Bogart-Bacall, siempre funciona.

No obstante, no nos olvidemos de nuestras emociones. Una mente en calma y segura de sí misma despliega las mejores dotes de seducción. Tengámoslo en cuenta.

Valeria Sabater.

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