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¿Por qué las personas cambian de actitud?

La actitud es un modo de actuar que nos lleva asumir una postura ante el mundo y los demás. Algunas perduran en el tiempo y otras se transforman por completo. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué cambiamos de actitud? ¡Quédate y descúbrelo!

La actitud que asumimos antes las distintas situaciones refleja lo que somos, lo que pensamos y lo que sentimos. Todos hemos escuchado esa palabra en alguno momento, e incluso se nos ha exigido cambiarla: “cambia esa actitud que tienes”, “debes mejorar tu actitud”. A veces esa exigencia se convierte en realidad y cambiamos. Pero, ¿por qué?

¿No te ha pasado que alguien cercano a ti cambia de actitud de manera drástica y no sabes por qué? Te sorprende que haya cambiado tanto. Notas como hace un tiempo se preocupaba por ti y ahora parece que ni existieras para él o ella. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué las personas cambian de actitud? En este artículo lo analizamos.



¿Qué es la actitud?

La actitud es la manera que tenemos de actuar y de disponernos ante el mundo, y de emitir, en consecuencia, una evaluación favorable o desfavorable sobre él. En palabras más técnicas, podemos decir que la actitud es la forma en que organizamos nuestras creencias y cogniciones alrededor de algo. Estas cogniciones a su vez están equipadas por una carga emocional que nos predispone a actuar a favor o en contra del objeto de nuestra actitud.

Las actitudes son básicamente el producto de la interacción de tres factores: cognitivos, emocionales y conductuales. Esto no quiere decir que deban están en sintonía para consolidar una actitud. Así, por ejemplo, podemos vernos envueltos en una situación en la que nuestras creencias son favorables ante un objeto, pero nuestros sentimientos son desfavorables. Cuando estos elementos son inconsistentes entre sí, decimos que la actitud es ambivalente.

Nos queda claro entonces que la actitud es la predisposición cognitiva, emocional y conductual favorable (positiva) o contraria (negativa) que tenemos ante un objeto, una situación, una persona, una idea, etc. Es una tendencia, un modo de responder, una disposición particular de evaluar lo que nos sucede y los que se nos presenta. ¿Por qué son tan importantes? ¿Qué funciones tienen en nuestra vida?

Las actitudes nos permiten organizar y estructurar la información en términos positivos y negativos. Nos ayudan a mostrar a los demás cuáles son nuestros valores y principios, a reafirmar lo que somos o lo que queremos ser. Asimismo, nos ayudan a mantener nuestra autoestima y autoconcepto, de tal manera que nos sintamos satisfechos y en consonancia con nosotros mismos.

6 motivos por los que las personas cambian de actitud

Una persona cambia de actitud por muchas razones, entre ellas podemos destacar las siguientes.

1. Apariencias

Las personas pueden mostrar actitudes que no sienten como propias con el fin de conseguir algo. Luego, cuando han conseguido lo que querían, dejan de aparentar y muestran su verdadera actitud. Estas personas ajustan sus actitudes y comportamientos de acuerdo con lo que deseen obtener. Cuando cambian o vuelven a su auténtico modo de ser, las demás personas perciben un cambio repentino en ellas que les deja desconcertados.

Por lo general, un cambio radical y auténtico de actitud no se hace de un momento a otro -como logran hacerlo estas personas- a menos que el individuo se vea enfrentada a una situación límite que reestructure su manera de ser y estar en el mundo. Sin embargo, en condiciones normales, un cambio en las creencias, en los modos de sentir y en los patrones conductuales no es algo que se logre rápidamente. Se requiere tiempo.

2. Cambio de percepción

Es posible que una persona no haya cambiado de actitud, sino que nosotros hallamos cambiado nuestra forma de verla. La verdad es que los seres humanos somos expertos en formarnos ideas de las personas que muchas veces no reflejan lo que realmente son. Filtramos la información de acuerdo con lo que creemos y esperamos, con el fin de confirmar lo que ya sabemos.

Imagina que has tenido una pelea con un amigo. Una discusión nada trascendente. Sin embargo, a pesar de que no fue nada grave, te quedas con la sensación de que sí lo fue y de que, en consecuencia, tu amigo ya no será igual contigo.

Una vez que has consolidado esta creencia, empezarás a filtrar el comportamiento de tu amigo en busca de señales que confirmen eso que crees. Esto te puede llevar a ver conductas en tu amigo que antes hubieras pasado por alto. Esta selección sesgada de conductas te hace percibir un cambio de actitud en él, cuando en realidad no es así.

3. Crisis existenciales

Después de una crisis existencial o de una experiencia traumática una persona puede cambiar de actitud. Estas crisis son un momento de quiebre en la vida de la persona, que puede llegar a reorganizar y reconfigurar las concepciones que tienen del mundo, de los otros y de sí mismo. Un cambio de esta magnitud se extiende a las actitudes.

Hay situaciones existenciales que pueden producir cambios drásticos y repentinos en la vida de cualquier persona. Por ejemplo, un encuentro cara a cara con la muerte, puede llevar a una persona a cambiar de actitud ante la vida. Sentir desde las profundidades del ser la fugacidad de la vida es una experiencia transformadora.

4. Crecimiento personal

No todo cambio está motivado por razones negativas, también los hay por buenas razones. Una persona puede cambiar de actitud como consecuencia de un cambio en el modo de vivir. Querer progresar, avanzar y desarrollarse personal y profesionalmente es una excelente razón para un cambio de actitud. ¿Quién podría crecer si no cambia su manera ser, si no asume la vida y los retos con otra actitud?

El auténtico crecimiento personal es como una onda expansiva que va abarcando diferentes áreas de la vida. Ser y  constituirnos como personas es un conglomerado de procesos y de dimensiones que interactúan entre sí.

Así, un verdadero cambio personal implica un cambio en los diferentes modos ser actuar, pensar y sentir. En consecuencia, cuando las personas crecen cambian también de actitudes, en especial aquellas que parecen no aportarles nada positivo.

5. Decepciones

Las decepciones son fuente de cambio también. Cuando las personas ven fracasar sus proyectos, cuando la imagen idealizada que tenían de otra persona se derrumba, o cuando sus expectativas no se cumplen, la decepción que experimentan puede conducirlos a un cambio de actitud.

En ocasiones, este cambio puede ser negativo, desesperanzador. También puede ser positivo. Todo depende de la persona y de su resiliencia.

6. El consumo de sustancia

Las adicciones producen un cambio biopsicosocial en las personas que conlleva un cambio de actitudes, como consecuencia. Recordemos que las actitudes están ligadas a las cogniciones, las emociones y las conductas.

En todas estas dimensiones se lleva a cabo una transformación cuando se consumen sustancias, y mucho más cuando se ha desarrollado un trastorno por el uso de sustancias.

Para terminar, las actitudes son un aspecto fundamental de todo ser humano, pues a través de ellas podemos expresar lo que pensamos, lo que creemos y sentimos. La actitud nos predispone a actuar de cierta manera ante determinadas situaciones, objetos y personas. En ellas está la huella de lo que realmente somos.

José Padilla.

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