Mentalidad de abandono y los 5 pensamientos que lo refuerzan

No hay peor herida que la del abandono. Quienes experimentaron esta vivencia en su infancia o en algún momento de su pasado suelen desarrollar un enfoque mental que intensifica aún más este temor y que, además, pone en jaque las relaciones. Descubre en qué consiste.

Quien teme el abandono desarrolla una serie de comportamientos que acaban convirtiéndose en una triste profecía autocumplida. Anticipar el rechazo y obsesionarse con esa idea hace que se derive en actitudes y reacciones sobredimensionadas que terminan, con toda probabilidad, alejando a la pareja. Al fin y al cabo, no hay peor enemigo que el miedo.

Como tampoco hay peor herida que la del abandono. Son muchas las personas que, por ejemplo, no recibieron una adecuada protección emocional y física en su infancia. No hace falta que los progenitores estén ausentes para que el niño se sienta solo y desvalido. Crecer sin un amor que arropa, que guía y que confiere seguridad lo es todo para el desarrollo humano.

También están los que han tenido más de una experiencia de abandono por parte de parejas afectivas. En estos casos, se puede desarrollar una especie de vergüenza corrosiva, de temor hirviente a que ese hecho vuelva a sucederse. Es más, si hay una sensación -del todo errónea- que acompaña a estas vivencias, es la idea que hay algo “malo” en uno mismo. Que no somos dignos de amor…



Sufrir la experiencia del abandono en la infancia hace que se desarrolle una necesidad casi patológica de que otros nos cuiden.

Las 5 ideas de las personas con mentalidad de abandono

La mentalidad de abandono es ese elemento perturbador presente en la mente de quien una vez sintió el peso de la soledad y la falta de amor. No nos equivocamos si decimos que esa angustia tienen casi siempre su origen en la infancia.

Un estudio de la Universidad del estado de Arizona, por ejemplo, afirma que los niños que han sido testigos del conflicto relacional de sus padres y de la posterior separación, desarrollan a menudo este temor.

Por otro lado, en los últimos años también está quedando en evidencia cómo realidades clínicas como el trastorno límite de personalidad (TLP) tiene también este desencadenante. Haber sufrido negligencias, como la falta de apego emocional de los cuidadores, así como algún tipo de maltrato, asienta los cimientos de esta condición clínica.

La impronta que deja el no sentirse amado, cuidado y protegido es devastadora para el cerebro. Esto hace que uno llegue a la edad adulta con una necesidad casi obsesiva de que otros lo cuiden. Es un impulso casi biológico que favorece el desarrollo de vínculos dependientes, esos en los que el propio miedo a ser traicionados o dejados deriva en conductas problemáticas.

Dichos comportamientos están motivados por una mente dominada por pensamientos trampa. Hay una serie de esquemas de razonamiento claramente peligrosos que orquestan de manera constante el temor al abandono. Los analizamos.

Las personas con un apego ansioso-preocupado tienden experimentan de forma constante miedo al abandono y rechazo.

1. Piensas que nunca encontrarás el amor que necesitas

Puede parecer contradictorio. A veces, aún teniendo una relación de pareja, uno tiene la sensación de que esa persona no es la adecuada. Porque ese alguien no logra suplir todos vacíos, arropar los miedos, ni saciar esas necesidades emocionales tan voraces de quien fue abandonado en el pasado.

Las personas con mentalidad de abandono están sedientas de afecto, pero nada ni nadie logra ser ese refuezo tan anhelado. Ningún amor es suficiente, ninguna persona, por mucho que se esfuerce, logrará saciar esas necesidades de amor. Y no lo hacen porque tras ese vacío hay un trauma.

2. No importo a nadie

“Estoy solo en la vida y no le importo a nadie”. Ese discurso mental nocivo y destructivo es una constante en la persona que teme ser abandonada.

Una vez más, tampoco importa que esa persona cuente en la actualidad con una buena red de apoyo. Esa herida del ayer actúa como devaluador interno, es como una pátina de negatividad que impide ver el auténtico cariño y preocupación ajena.

3. Tarde o temprano, me acabarán dejando

La mentalidad de abandono está alimentada por el rumor de la desconfianza y el tambor del miedo. Esto hace que el cerebro viva siempre en constante estado de alarma e hipervigilancia. Anticipa lo peor y lo peor es ser despreciado, abandonado y no atendido. Es común en estas personas estar atentas a cualquier indicio, palabra, gesto o conducta que (según ellas) sean signo inequívoco de que van a traicionarles.

Todo lo sobredimensionan e incluso lo malinterpretan. Tal y como señalábamos al inicio, la profecía autocumplida es casi una constante en la vida de estas personas. Quien solo ve indicios de que el otro no lo ama y que busca abandonarlo, termina siéndolo por esa evidente falta de confianza en la pareja.

4. Hay algo mal en mí y no soy digno de ser amado

En este perfil navega la idea de que el abandono, el rechazo o el fracaso de una relación es sintomático de que uno es defectuoso. De que hay algo erróneo que le impide poder ser amado. La culpa, la vergüenza y el desprecio a uno mismo minimiza toda valía y volatiliza todo atisbo de autoestima.

La herida del abandono crea aristas y con esas aristas hacen daño a los demás y a sí mismos. Aunque alguien desee amarlos, rara vez se dejarán.

5. Pensamientos cargados de resentimiento

Las emociones siempre están a flor de piel en las personas dominadas por la mentalidad de abandono. Ese razonamiento emocional constante crea continentes mentales cargados de sensaciones contrapuestas. A veces hay miedo, luego hay pasión e ilusión y al poco emerge el odio y el resentimiento.

Cuando los demás no les ofrecen lo que necesitan o el mundo no es como ellos desean, caen en los abismos del enfado. Se escudan en desear estar solos, se distancian y con esa actitud, se ocasionan un sufrimiento más elevado.

Los pensamientos asociados a la mentalidad de abandono están incentivados por la ansiedad y la sombra de un trauma.

¿Cómo reducir el dolor por este tipo de ideas y enfoques mentales?

El miedo al abandono es un sentimiento constante de inseguridad. Esa sensación invoca la aparición de todo tipo de escenarios mentales altamente nocivos. Aparecen los pensamientos intrusivos, la sensación de vacío, el apego ansioso, los cambios de estado de ánimo y el que uno derive en relaciones convulsas y fallidas.

Para lograr el bienestar y conseguir vínculos más saludables hay que tener en cuenta un detalle. Debemos dejar de concebirnos como personas defectuosas, como seres a quienes les falta “algo” y reconocernos como personas completas. Dignas de amarse a sí mismas y de ser amadas. Esto requiere de una adecuada labor de psicoterapia y de apoyo profesional.

  • Necesitamos entender nuestro pasado y el por qué de ese miedo a ser abandonados.
  • Debemos comprender nuestro comportamiento y, sobre todo, esos patrones de pensamiento que refuerzan el miedo.
  • Es necesario desarrollar una perspectiva mental y emocional más saludable que incluyan adecuados hábitos de autoestima y autoconfianza.
  • Hay que trabajar el diálogo interno para apagar la voz crítica y despertar la charla compasiva.

Para concluir, como adultos resilientes podemos acunar y sanar esa parte herida de nosotros mismos. El amor propio y la autoconfianza serán sin duda nuestros mejores aliados.

Valeria Sabater.

Deja una respuesta