Inicio>blog>Destacados>Los inconvenientes de los camareros robot

Los inconvenientes de los camareros robot

Amy, Ella, Will y Josh trabajan en un restaurante como camareros. Llevan la comida a las mesas, interactúan con los clientes y, de vez en cuando, se alejan para recargar las pilas.

Los 4 son robots y son la principal atracción de Robotazia, un restaurante de Milton Keynes (Reino Unido).

Los propietarios de Robotazia, Joy Gittens y Mark Swannell, han explicado a Business Insider que a pesar de lo atractivo que suena ir a un restaurante con camareros robots, nunca sustituirían a todos sus camareros humanos por máquinas, porque los robots tienen algunos inconvenientes notables.

Huyen de los clientes que llevan muchas joyas

Los robots se dan la vuelta y se alejan de los clientes que llevan muchas joyas de metal, lo que tiene que ver con las señales que se reflejan en el metal.

«Se acercan a la mesa para la entrega pero no dejan que la gente coja su comida de la bandeja, y luego se alejan», explica uno de los dueños.

Gittens y Swannell han explicado que primero tienen que comprobar si los clientes llevan muchas joyas para que «tengan la mejor experiencia».

Charlan demasiado

Amy tiene una función interactiva que le permite responder a las preguntas de los clientes. «La desactivamos porque en muchas ocasiones no se podían hacer entregas ya que ella se quedaba conversando con los clientes», explica Gittens.

Los robots, fabricados en Japón, también hablaban en «un inglés extraño que no tenía mucho sentido», dice Swannell.

Amy, que me sirvió la comida, hablaba con un acento americano robótico, pero no hizo ninguna pregunta ni respondió a las mías.

En su lugar, dice «bon appetit» antes de volver a su base.

Dejan de trabajar cuando tienen hambre

Cuando los robots necesitan recargarse, hacen una salida rápida.

«Si ya han tenido suficiente trabajo y sienten que su carga se está agotando, te dicen que necesitan recargarse», dice Gittens. «No importa lo que estén haciendo, se van y se ponen en sus puntos de carga», explica uno de los dos dueños.

Amy hizo esto durante uno de los sábados más concurridos del restaurante,  aunque Gittens  le quitó importancia a la situación diciendo a los clientes que «al menos sabe cuándo necesita una recarga».

Los robots también son capaces de mostrar ciertas emociones. Por ejemplo, si un cliente se acerca demasiado aparece una lágrima en la cara del robot.

No pueden realizar algunas tareas básicas

Los robots pueden entregar comida en bandejas, pero no pueden limpiar las mesas. Tampoco pueden comprobar si una persona tiene la edad suficiente para comprar alcohol.

Además, no pueden limpiarse ni cambiarse las pilas. Gittens y Swannell emplean a cuatro personas, una por cada robot, para mantenerlos en funcionamiento.

Según Swannell, los robots son más caros que los camareros humanos. Esto se debe en parte al mantenimiento. Swannell afirma que todos los martes arregla o ajusta las piezas de las máquinas.

No son humanos

Swannell y Gittens dicen que valoran a sus servidores humanos. El sitio web de Robotazia dice que «las personas son el núcleo de nuestro negocio y del sector de la hostelería».

«El compromiso humano sigue siendo algo maravilloso. Es la calidez de esa persona que dice: ‘¿Cómo estás? Gracias por venir a Robotazia'», concluye Gittens.

Kate DuffyBusiness Insider

Deja una respuesta