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Esta tiktoker ganó 200.000 dólares vendiendo sus pedos embotellados (hasta que fue ingresada en urgencias)

Los creadores de contenido adulto para internet están acostumbrados a peticiones de lo más extrañas. «Quiero lamer tus pies«, «Quiero que te estrujes la cara», «Quiero verte comer en lencería»… Al fin y al cabo, el mundo de los fetiches sexuales es infinito e insondable.

Stephanie Matto, una youtuber que se pasó al mundo del contenido adulto, ha logrado ganar más de 200.000 dólares (176.000 euros) en pocas semanas tras convertir un fetiche que parece una broma en todo un negocio:

«Quiero oler tus pedos».

Aunque inicialmente solo sus clientes conocían sus flatulencias embotelladas, Matto se hizo viral a finales de 2021 gracias a un vídeo de TikTok en el que revela cómo ha ganado tanto dinero metiendo literalmente sus pedos en botellas y vendiendo cada una de ellas por 1.000 dólares.

La autoproclamada fartpreneur (algo así como emprendepedorra) ha explicado los orígenes y vicisitudes de su curioso negocio en una entrevista para Rolling Stone. En ella, Matto justifica el precio de sus flatulencias, revela los efectos negativos que ha tenido su nueva dieta para su organismo, y detalla cómo ha decidido combinar el mundo de los pedos con los lucrativos NFT.



Una broma reconvertida en negocio fetichista

Matto siempre ha mostrado interés e iniciativa para explorar nuevas ramas de negocio en el mundo del contenido para adultos. Tras abandonar Youtube para pasarse a enviar fotos y vídeos más picantones, Stephanie creó en verano del año pasado Unfiltrd, una plataforma para la creación personalizada de contenido sexual explícito.

Unfiltrd fue su respuesta inmediata al anuncio que realizó OnlyFans sobre el fin del contenido de este tipo en su plataformaOnlyFans acabó desdiciendo su aviso tras descubrir que la mayor parte de su contenido es precisamente para adultos, pero Matto no esperó y decidió salirse de la plataforma.

«Quería crear una alternativa más sencilla, fácil de usar para creadores y clientes y que no tuviera filtros de ningún tipo», explicó Matto en su momento para Intouch Weekly.

Su alternativa a OnlyFans facilita todo tipo de canales para que los clientes puedan efectuar todo tipo de peticiones a los creadores de contenido adulto. Fue esta liberación de tabús lo que propició que la emprendedora recibiera todo tipo de anhelos de lo más curiosos. Entre ellos, el que le iba a generar miles de dólares en beneficios.

«Llevaba tiempo recibiendo peticiones de chicos que querían inhalar mis pedos. Primero pensé que era una broma así que me reía de los comentarios y seguía adelante«.

¿Qué cambio? Un buen día, Matto estaba buscando nuevas ideas para generar más dinero gracias a su plataforma. Fue entonces cuando recordó esas peticiones. Y decidió hacerlas realidad.

Primero empezó el negocio de vender sus pedos medio en broma. Pero entonces se sorprendió al descubrir que, en efecto, las flatulencias embotelladas se vendían, ¡y a gran velocidad! «Y eso que es solo una de las muchas peticiones raras que he ido recibiendo».

La fartpreneur  intenta buscar una explicación a su éxito. Cree que aunque muchos consumidores tienen fetiches relacionados con pedos ajenos, no hay que descartar el factor novedad. «Y luego están los que buscan la experiencia completa. Quieren recibir algo único de mi persona. Cada una de mis botellas huele diferente. Incluso les hago una foto y les escribo una carta personalizada».

Luego hay otro factor aún más llamativo que entra ya en el mundo de la sumisiónla dominación financiera. Matto explica que hay hombres que quieren sentirse estafados, quieren que alguien se aproveche económicamente de ellos. Compran las botellas sabiendo que el precio es exorbitado, y eso, de alguna forma, les excita.

Matto equipara su situación a la de otra influencer similar, la también polémica Belle Delphine. Esta, en 2021, empezó a vender botellas con un contenido peculiar: el agua que había usado para bañarse. Fue duramente criticada, pero aun así sus botellas también se agotaban.

«Y luego están los que tienen tanto dinero que solo quieren fardar y decir que les sobra tanta pasta que se han comprado el pedo embotellado de una celebridad online. O los que no tienen pareja y compran mis botellas como sustituto. Y es que hay muchas novias que, con la confianza, se tiran flatulencias delante de sus parejas y ellos lo ven como algo encantador. O caliente».

Un producto artesanal que cuesta 1.000 dólares

¿Cabe la posibilidad de que lo que venda Matto sea un timo? Al fin y al cabo, existen ambientadores con olor a pedo.

«Compré uno de ellos a modo de referencia. Rocié nada, un poquito, en la cocina. Duró durante todo el día. Tuve que abrir las ventanas porque suelta un aroma sulfúrico artificial muy malo. Jamás me atrevería a vender algo que se hiciera pasar por un pedo de verdad. Cualquiera notaría la diferencia».

La creadora de contenidos decidió vender cada botella por 1.000 dólares, pero luego añadió rebajas y ofertas si los clientes compraban por packs. Creía que estos descuentos artificiales atraería a la clientela. Creyó mal. «Casi todos se negaban a aceptar las rebajas. Me pedían pagar los 1.000 dólares por botella así que al final lo acepté. De nuevo, es que parece un caso de dominación financiera».

Matto justifica los 1.000 dólares sin problemas: «Valoro mi tiempo. Dedico mucho tiempo y energía en cada pedido. Si tenemos en cuenta los envíos, los materiales, todo lo que debo comer para producir las flatulencias… mucha gente pensará que 1.000 dólares es demasiado, pero creo que es un buen precio».

A nivel económico, esta emprendedora no pierde dinero. Solo con su primer envío, que constó de 97 botellas, ganó cerca de 50.000 dólares que, tras descontar gastos de envío y cosas así, se quedaron en unos 44.000 dólares.

Uno de los materiales que Matto compra para su negocio son pétalos artificiales. Los pide por Amazon y carecen de aroma alguno. La influencer para adultos echa las flatulencias directamente en estos pétalos, donde el aroma permanece. Luego encierra los pétalos en una botella y la envía bien tapada.

El precio premium de este producto también incluye la labor de investigación de su creadora para encontrar la mejor forma de desarrollar olores.

«He descubierto que si quieres algo rápido, pero que con duración, debes comer sopa de col. Se me da muy bien hacerla ahora. Luego están las magdalenas proteicas, hay muchas marcas nuevas especializadas en ello. Son bajas en calorías, tienen buen sabor y generan flatulencias».

Debido a esta producción artesanal, cada botella huele de forma diferente. La tiktoker acepta incluso peticiones especiales al respecto.

«La petición que más se me ha alabado fue la de queso. Uno de mis clientes pagó más de la cuenta para conseguir flatulencias de quesoAsí que comí bastante queso cheddar. No fue muy bueno para mi cuerpo».

De ir a urgencias a convertir sus pedos en NFT

Matto no tuvo en cuenta las consecuencias que tendría su negocio para su cuerpo. Tras ingerir tanta proteína como judías o batidos, a finales de diciembre tuvo que ser hospitalizada en urgencias porque sufría síntomas parecidos a un ataque al corazón. Resultó ser dolor de gas severo provocado por su dieta.

«Cuando les dije a los médicos lo que comía, se quedaron sorprendidos, aunque decidí no mencionar lo de las botellas porque me dio reparo. Me dijeron que debía cortar por lo sano mis nuevos hábitos alimenticios. Salí aliviada por mi salud, pero con un aprieto: debía evitar comer aquello que me genera beneficios«.

Fue entonces cuando decidió acabar con el negocio de las flatulencias embotelladas. En pocos meses meses había conseguido 200.000 dólares y se sentía satisfecha. «Creo que me fui por todo lo alto, cuando las cosas me iban bien«. Sigue enviando botellas de tanto en cuanto, pero a una velocidad mucho menor que la anterior.

No obstante, los periplos de Matto con el negocio de los pedos no terminan aquí. Ha decidido redirigir sus esfuerzos hacia jarras de flatulencias en forma de NFT, los famosos token no fungibles.

«He colaborado con un diseñador gráfico y juntos hemos elaborado una colección de 5.000 jarras embotellas y digitalmente dibujadas. Todas ellas son únicas, tienen un tema diferente y algunas hasta esconden ventajas. Por ejemplo, 100 de estas 5.000 jarras esconden la posibilidad de cambiarlas por una de las pocas jarras reales de flatulencias que iré produciendo».

Su colección ya lleva días disponible en FartsJartsNFT.com. En el momento de la entrevista (viernes 8 de enero), Matto comentó que ya se habían comprado más de 100 jarras y que la más cara se había vendido por 200 dólares. «Me están generando dinero».

Cuando se le pregunta si su nuevo negocio es un timo, la fartpreneur justifica rápidamente sus decisiones: «La gente sabe que está pagando por dibujos de pedos embotellados y que lo único que pueden hacer es imaginarse cómo pueden oler. Es una transacción sencilla y honesta».

Finalmente, Matto tiene un consejo para todas aquellas personas que tengan ideas y quieran emprender, pero que no se atreven a dar el primer paso:

«Creo que mi éxito como emprendepedorra ha sido gracias a no tener miedo a tomar riesgos, a decidir que no me iba a importar lo que los demás pensarían de mí. Esas son 2 cualidades sumamente importantes para llegar lejos. Si me hubiera importado las opiniones de los demás, jamás me habría atrevido a embotellar mis pedos».

Daniel Cáceres,

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