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Dependencia saludable en el amor, según Brené Brown

La dependencia enriquecedora en el amor consiste en permitirse ser vulnerable con el ser amado. Es poder abrirnos emocionalmente al otro, sabiendo que seremos comprendidos y respetados. Es tener en la pareja al mejor aliado de vida.

La dependencia saludable en el amor existe y está basada en el lazo de la intimidad. Es poder crear con el otro un apego positivo alimentado por un cariño recíproco, por la preocupación auténtica del uno por el otro y también por la confianza. Brené Brown, la célebre escritora, profesora e investigadora de la Universidad de Houston, profundizó en este aspecto para aclarar más de un concepto.

Decimos esto último por un matiz singular. Llevamos muchos años enfatizando todas las dimensiones negativas y peligrosas de la dependencia en las relaciones de pareja. Ejemplo de ello son muchos de los preceptos e ideas que nos ha transmitido el doctor en psicología y también escritor de éxito Walter Riso. Y en efecto, hay muchas variables adversas asociadas a esta dimensión.

Sin embargo, en el contexto de una relación de pareja siempre existirá, inevitablemente, cierto vínculo de dependencia. Y ese debe estar basado en el apoyo mutuo y en un trabajo constante por construir un refugio compartido en el que crecer juntos. Pero sin dejar nunca de ser uno mismo y aún menos sin intentar dominar al otro.



Esa es la clave, saber erigir una unión fuerte y saludable en la que sentirnos identificados mediante dinámicas enriquecedoras, comprometidas y recíprocas.

“Mantenerse vulnerable es un riesgo que tenemos que asumir si queremos experimentar la conexión”.

-Brené Brown-

La dependencia saludable en el amor: cómo practicarla

Es posible que a más de uno le siga contradiciendo el término “dependencia saludable en el amor”. ¿Desde cuándo puede ser saludable “necesitar” a la pareja? Bien, lo cierto es que los seres humanos sí necesitamos de otras personas para garantizar nuestro bienestar emocional. El amor necesita de un tipo de apego saludable para subsistir y desarrollarse como pareja.  

El neurólogo y psiquiatra Amir Levine y psicóloga social Rachel Heller escribieron un libro muy esclarecedor sobre el tema. En Attached, definen la dependencia sana como un componente esencial en una relación de pareja. Se trata de un tipo de convivencia basada en la intimidad y la complicidad, en la que no cabe el miedo o la incomodidad. 

No obstante, destaca sobre todo el enfoque que Brené Brown aportó sobre el tema en su libro El poder de ser vulnerableLa dependencia saludable en el amor es aquella en la que nos permitimos mostrarnos vulnerables con nuestra pareja. La cercanía honesta del uno con el otro es lo que origina esa alianza que nos fortifica. Sabemos que tenemos en el ser amado un apoyo incuestionable y eso revierte en nuestra felicidad.

Todos necesitamos crear un vínculo de dependencia saludable en nuestras relaciones de pareja. Esto nos permite amar y ser amados, ayudar y ser ayudados y también tener a esa figura especial con la que permitirnos ser vulnerables y revelar nuestras necesidades más profundas.

El compromiso emocional del uno con el otro

La pareja debe ser un soporte, no un campo de minas en el que no sabemos nunca dónde pisar para que el otro no se enfade. Ser pareja es ofrecer paz y no tormentas. Saber que podemos contar con alguien a quien exponerle nuestras fragilidades, nuestros miedos y necesidades es lo que nos aporta auténtico bienestar psicológico.

Una dependencia saludable parte de esa conexión que va más allá de la simple gratificación sexual. Dependemos del otro porque es nuestro soporte cotidiano para compartirle desde anécdotas a problemas serios. Es convivir con un aliado vital y emocional, y no con un simple conocido con derecho a roce. Cuanto mayor sea el compromiso emocional construido entre dos, más valiosa será esa relación.

Independencia y dependencia saludable en el amor: en el equilibrio está la felicidad

Si la dependencia saludable en el amor es un componente nuclear en toda relación, también lo es la independencia saludable. Estas dos dimensiones, lejos de ser antagónicas, se complementan. En todo vínculo de pareja necesitamos sin duda de la cercanía, el apoyo y el amor de nuestra pareja. Pero también queremos -y necesitamos- valernos por nosotros mismos, tener nuestros propios proyectos vitales.

El amor verdaderamente enriquecedor es aquel que, en lugar de subordinar, ofrece impulso y libertad para la realización personal de cada integrante de la relación. La felicidad está en ese sutil equilibrio entre el apego y la libertad, entre la dependencia y la independencia. Esta dinámica de fuerzas siempre será posible gracias a un componente nuclear: la confianza.

Una investigación de la Universidad de Friburgo indica algo que en realidad ya sabemos: la confianza es y será siempre ese requisito esencial en toda relación de pareja feliz.

Las relaciones sanas respaldan y son refugios emocionales

Dependencia saludable no es necesitar al otro hasta el extremo de no poder hacer vida sin él. La dependencia enriquecedora es aquella que se apoya en el ser amado para tomar sus propias decisiones y continuar con sus proyectos vitales. Lo hace sabiendo que la pareja será siempre la mejor aliada, el mejor refugio, el mejor cómplice cotidiano…

Construir relaciones sanas no es una tarea sencilla. Hay que tener muy claros determinados conceptos. Y, por encima de todo, no debemos olvidar nunca que, sin intimidad, sin esa capacidad para mostrarnos vulnerables el uno con el otro, la relación nunca será satisfactoria.

Valeria Sabater.

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