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Cuando dos narcisistas se atraen mutuamente

Dos narcisistas, ¿pueden formar una relación de pareja? ¿Bajo qué condiciones? ¿Qué esperarían y qué aportarían a la relación? Te hablamos de ello en el siguiente artículo.

Todos hemos conocido alguna vez a una o más personas que caben dentro de la descripción convencional de narcisista. Por supuesto, muchas veces quien posee y manifiesta rasgos narcisistas no necesariamente tiene un diagnóstico clínico de trastorno narcisista de la personalidad. Aun así, características, como la extroversión o el deseo de llamar la atención hacen que los identifiquemos con claridad.

Con esto en mente, ¿te has preguntado alguna vez que ocurre cuando dos narcisistas se convierten en pareja? Vamos a descubrirlo en este artículo.

¿Qué rasgos caracterizan a una persona narcisista?

En general, una persona narcisista se caracteriza por mostrarse como arrogante y vanidosa ante los demás. Sobreestima sus logros, exagera sus habilidades y talentos y cree merecer siempre ser el centro de atención. En resumen, tiene una idea distorsionada acerca de su importancia y exhibe un yo sobredimensionado e idealizado.



Así mismo, quienes poseen rasgos narcisistas tienden a clasificar a las personas y a brindar su amistad solo a quienes consideran que están a su altura. De la misma forma, dirigen su atención principalmente a las personas de las que creen que pueden obtener algún beneficio o de las que puedan recibir la admiración y el reconocimiento que desean.

Por otra parte, este tipo de personas no suelen recibir las críticas de manera positiva, asumen cualquier comentario negativo como un ataque de personal y pueden llegar incluso a agredir a quienes los contradigan o cuestionen. En la mayoría de los casos, las personas narcisistas tienen serios problemas de autoestima y necesitan reafirmarse a través de la atención y la valoración que reciben de los demás.

La combinación narcisista y empático

Es habitual que las personas narcisistas se sientan atraídas por personas empáticas. Este tipo de relaciones suele terminar mal, sobre todo para la parte empática.

Para empezar, los narcisistas no suelen tener espacio en su foco atencional para las necesidades de los demás. Por el contrario, una persona empática tiene gran conexión con su universo emocional, tanto que en ocasiones puede desbordarse y asumir como propios los sentimientos de los demás.

Esto puede ser tentador para un narcisista, pues tendrá a su lado a una persona dispuesta a entenderle y a satisfacer sus necesidades emocionales, incluso dejando a un lado las propias.

Este escenario se convierte en un juego de manipulación. En este juego el narcisista manipulará al empático, haciéndole sentir culpable en muchas ocasiones por aquello que no funciona en la relación. En respuesta el empático, hará todo lo posible por enmendar estas supuestas faltas y por hacer sentir a su pareja narcisista amada y aceptada.

A la larga, puede convertirse en una relación nociva y que dejará en el empático fuertes secuelas emocionales.

¿Narcisistas y otros narcisistas?

¿Qué ocurre cuando se cruzan dos narcisistas en el amor? Una opción es que al convertirse en pareja, dos narcisistas pueden llegar a consolidar una relación relativamente satisfactoria para ambos. Según se explica en el estudio de Kardum et al. (2018), cuando dos narcisistas están en una relación de pareja y comparten rasgos como ciertos niveles de extroversión, exhibicionismo y visibilidad social, pueden tender a acoplarse positivamente y a evaluar favorablemente su relación.

Del mismo modo, puede que la relación logre funcionar cuando se trata de parejas que disfrutan de la popularidad. Dicho de otra forma, deben compartir el amor por ser los protagonistas de la escena.

En cuanto a la duración de la relación, si bien el narcisismo se asocia a relaciones breves, es posible que dos narcisistas logren afianzar un compromiso sólido a mediano y largo plazo. Esto puede explicarse por varios motivos: por un lado, puede que el deseo compartido de ser percibidos como perfectos les permita encajar y encaminarse hacia objetivos comunes en la relación. Así mismo, porque sienten que pueden llegar a recibir del otro el tipo y la cantidad de atención que desean para sentirse reconocidos y valorados.

No obstante, los acontecimientos no siguen esta línea en todos los casos. Es posible que en las parejas construidas entre narcisistas haya serios problemas de comunicación y dificultad para escuchar al otro. Pueden tener discusiones cuando sus puntos de vista no coinciden y reaccionar violentamente ante las recriminaciones del otro.

Así mismo, los dos pueden tender a asumirse como las víctimas de la relación y a culpabilizar al otro por aquello que no funciona. Por supuesto, culpabilizar al otro implica que no reconocen ni asumen sus propios fallos.

En este tipo de relaciones no es raro que aparezca la infidelidad. Puede suceder con el aparente propósito de suplir las carencias que perciben en la relación y de obtener la atención que reclaman.

En últimas, narcisista y narcisista se convierten, para bien y para mal, en un reflejo del otro. Y muchas veces nos cuesta reconocer que esa imagen que nos ofrece el espejo somos realmente nosotros mismos.

Helena Sutachan.

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