Cómo respetarte a ti mismo

Respetarte a ti mismo es el arte del bienestar psicológico. Es como respirar. Sin embargo, llevarlo cabo requiere de una serie de estrategias valientes que tal vez no estás poniendo en práctica. ¡Te las revelamos!

Respetarte a ti mismo va más allá de salvaguardar o atender la autoestima. Tiene que ver con la aceptación plena hacia uno mismo y también con la capacidad de llevar un estilo de vida acorde a las propias necesidades. Aunque nos sorprenda, es interesante saber que estamos ante un concepto olvidado y hasta descuidado en lo que se refiere a nuestra educación.

En general, vivimos en una sociedad respetuosa con los derechos del otro. Un respeto que es columna vertebral de los sistemas educativos; si un niño agrede a otro, el agresor suele ser castigado. Sin embargo, no siempre nos explican la importancia de respetarnos a nosotros mismos. A raíz de esta pequeña laguna educacional es común que se cuele más de un problema.

Hay quien no se respeta a sí mismo, por ejemplo, pero tampoco respeta a los demás. También puede darse el caso inverso: dar por sentado que lo que otros quieren o esperan es más importante que lo que podamos necesitar nosotros. La clave, como bien podemos deducir, está en conjugar esta dimensión psicológica tan relevante para el ser humano.

 “No pueden quitarnos nuestro autorrespeto, si no se lo damos”. 

-Mohandas Gandhi-



Claves para respetarte a ti mismo

Puede que este dato le sorprenda a más de uno. La psicología no ha dado la atención que debería al concepto del autorrespeto. De hecho, lo que ha ocurrido a lo largo de varias décadas es que se ha ensalzado en exceso la dimensión de la autoestima. La literatura de autoayuda ha vendido toneladas sobre esta temática, convenciéndonos de que, sin ella, estamos casi perdidos.

Y en efecto, la autoestima es un componente vital para el bienestar psicológico, pero el autorrespeto es el cemento que le confiere solidez. Así, y como bien sabemos, la primera tiene que ver con la evaluación que hacemos de nosotros mismos. Esa percepción del propio yo se construye, en buena parte de los casos, partiendo de nuestro entorno y de los mensajes que nos hacen llegar desde la propia familia, hasta los amigos y la sociedad.

Bien, lo cierto es que mientras la autoestima te pide motivos para quererte, el autorrespeto solo te demanda que te aceptes tal y como eres. Nada más. Con tus grandezas y defectos, con tu potencial y limitaciones. Así, investigadores como Constance E. Roland y Richard M. Foxx destacan cómo el arte de respetarte a ti mismo ha sido un tema recurrente en la filosofía desde Aristóteles.

En esta dimensión se definía como la capacidad para pensar y actuar de manera que uno pudiera salvaguardar su autonomía, tener autocontrol y ser tenaz en la vida. ¿A quién no le gustaría desarrollar un poco más estas cualidades tan excepcionales? Veamos cómo.

Mientras la autoestima tiene que ver con lo que pienso (o lo que creo que los demás piensan sobre mí), el autorrespeto se asienta en la forma en que me trato.

Quiérete por lo que eres y no tanto por quien podrías ser

Buena parte de los libros de autoayuda nos instan a desarrollar nuestra mejor versión. A superarnos. A sentirnos orgullosos por todo lo que logramos. Es cierto que todos tenemos pleno derecho a mejorar en la parcela de la vida que deseemos. Sin embargo, el amor a nosotros mismos no puede depender en exclusiva de lo que logremos o dejemos de lograr.

El afecto al propio ser debe ser incondicional y para ello, debemos dejar de evaluarnos tanto. Querámonos por la que ya somos, nos quitaremos un gran peso de encima. 

Lo que otros necesiten no es más importante que lo que tú necesitas

Está muy bien apoyar y dar consuelo a un amigo cuando sufre. También es aceptable y común estar cerca de nuestra familia en los momentos complicados. Aún más, es lógico y evidente que estemos 24/7 focalizados en las necesidades de nuestra pareja, hijos, etc.

Sin embargo, respetarse a uno mismo exige también recordar que también somos prioridad. No podemos darlo todo hasta quedar sin energías, sin ánimos ni dignidad. No asumamos el papel de actor secundario en el teatro de nuestra vida. 

Aceptar que tenemos puntos débiles que, posiblemente, nunca mejorarán

Hay numerosos caballos de batalla para el bienestar psicológico y uno es la autoexigencia. La persona que busca limar sus defectos, que no tolera cometer errores y se flagela por ellos, no se respeta a sí misma. Por contradictorio que nos parezca, está bien asumir que todos tenemos defectos, debilidades y limitaciones que nunca podremos corregir.

Es más, esas pequeñas y supuestas imperfecciones nos confieren mayor autenticidad. Aceptar nuestras luces y sombras, sin resistirnos a ellas, refuerza también nuestra autoestima.

Expresar lo que quieres no es una falta de respeto

Si quieres respetarte a ti mismo, pon en práctica tu asertividad. Decir lo que piensas, lo que sientes y necesitas en cada circunstancia no es una forma de menosprecio al otro. Es una estrategia de armonía relacional. Expresar con respeto aquello que no consideramos justo o exponer de manera segura y respetuosa nuestros pensamientos no hace daño a nadie. Al contrario.

Ser asertivo facilita la armonía social al tener claro cuáles son los límites y necesidades de cada uno.

Ser fiel a tus valores en cualquier circunstancia

Hay otro valuarte decisivo en la práctica del autorrespeto. Tiene que ver con ser coherente con nosotros mismos en cada circunstancia. Con hacer lo que decimos, con decir lo que pensamos y pensar lo que consideremos sin mediación ajena. Respetarte a ti mismo es vivir en sintonía con tus valoressin que nadie te imponga otros que no sintonizan contigo.

Cuidarte es respetarte a ti mismo

¿Cuándo fue la última vez que dedicaste un día a hacer lo que realmente querías? ¿Alguna vez te has desprendido de una amistad o una relación que te generaba más estrés que equilibrio? Otra más… ¿Qué has hecho hoy para sentirte bien? Aunque te sorprenda, estas dimensiones también trazan y dan forma al valioso ejercicio de respetarse a uno mismo.

Alejarnos de lo que nos quita la paz y apaga nuestro potencial, cuidarnos y regalarnos tiempo de calidad son tareas que no deberíamos dejar en pendientes. Así que dinos, ¿te estás respetando tal y como deberías, o es momento de hacer algún cambio?

Valeria Sabater.

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