6 señales de que rechazas tu energía femenina

La energía femenina nos permite recibir, disfrutar y vincularnos emocionalmente con otros. Descubre si estás rechazando estas cualidades en ti.

La energía femenina habita en todos, al igual que la masculina; no se trata de una cuestión de géneros. Ambas energías son arquetipos, conjuntos de características y actitudes que todos tenemos y que no siempre nos permitimos expresar y aprovechar. Sin embargo, si queremos que nuestra vida y nuestras relaciones sean armoniosas, hemos de acoger y reconocer estas dos tendencias complementarias y no rechazar ninguna de ellas.

Sucede que, a nivel social, la energía femenina está devaluada. Se menosprecia todo aquello que tiene que ver con la feminidad, con la suavidad y con las emociones. Estas manifestaciones se consideran ridículas y poco importantes, y se alienta en exceso una energía masculina que, si bien también es útil, se encuentra desequilibrada sin su complemento.

Si quieres saber si rechazas tu energía femenina y cómo esto puede estar impactando en tu bienestar, te invitamos a seguir leyendo.



¿Qué es la energía femenina?

La energía femenina tiene que ver con ser, sentir y fluir. Es sutil, suave y amorosaEstá muy relacionada con la expresión emocional, la cooperación y la nutrición afectiva. Así, una persona con una energía femenina sana expresa los siguientes comportamientos:

  • Tiene la seguridad para mostrarse como es, sin necesidad de complacer, agradar o solucionar la vida a otros. Sabe que simplemente “ser” es suficiente para recibir afecto.
  • Está en contacto con sus emociones, sabe identificarlas y se permite sentirlas. Las expresa sin miedo puede mostrarse vulnerable y sabe acoger y acompañar las emociones de otros.
  • Es flexible y fluye con el entorno y las circunstancias. No fuerza y busca el disfrute y la autorrealización en aquello a lo que dedica su tiempo.
  • Es consciente de que somos seres interdependientes y no teme cooperar y vincularse con otras personas. Aprecia, cultiva y nutre sus relaciones sociales y propicia el intercambio.

Por su lado, la energía masculina tiene que ver con hacer y dar. Está enfocada en la competición y en el individualismo. Es estable y firme: sabe colocarse metas y trabajar para su consecución; está orientada al éxito y a la productividad. Son estas características las que se buscan y se alientan a nivel social. Y, si bien la energía masculina nos ayuda a materializar nuestros objetivos, a avanzar y a ser firmes, esto no implica que debamos rechazar a su contraparte.

Señales de que rechazas tu energía femenina

Es normal que en cada uno de nosotros predomine una de estas dos energías (no importa si eres hombre o mujer). Ahora bien, estas son algunas señales de que estás rechazando tu energía femenina:

1. Malas relaciones entre mujeres

Especialmente si eres mujer, puede que te cueste relacionarte con otras mujeres, y que lo hagas desde la competitividad y la envidia, y no desde el apoyo mutuo.

Es común que la mujer que rechaza su energía femenina tenga una relación complicada con su madre y que, generalmente, prefiera tener amigos hombres.

2. Buscas diferenciarte de las demás

Al hilo de lo anterior, también es común que se rechace todo lo estereotípicamente relacionado con la feminidad. Las mujeres que rechazan esta energía pueden odiar el color rosa, negarse a maquillarse o no querer participar en juegos o planes “de niñas” si aún están en la adolescencia.

Evidentemente, todo lo anterior es una construcción social y no pertenece a las mujeres “per se“; sin embargo, un marcado rechazo hacia ello puede ser un modo de diferenciarse de las otras mujeres (lo femenino, lo que no está bien) y acercarse a los hombres (lo masculino, lo válido y aceptado). Aunque en algunos casos simplemente refleje preferencias y gustos personales totalmente lícitos, en otros esconde un rechazo a la esencia femenina por considerarla inferior y ridícula.

3. Tienes dificultades para recibir

¿Te cuesta aceptar un cumplido o recibir un favor? ¿Se te dificulta obtener placer y dejar que otros te cuiden y te agasajen? Esto puede indicar que necesitas sanar tu energía femenina.

Si esto te ocurre, es probable que también seas una persona muy servicial y resolutiva, dedicada a darse a los demás y que establece relaciones desequilibradas y poco equitativas.

4. No te permites disfrutar

El disfrute es muy propio de la energía femenina. Sin embargo, hay muchas personas que se lo niegan porque están completamente enfocadas en hacer, en ser productivas, en esforzarse y trabajar más y más. No se permiten los momentos de descanso (se sienten inútiles) y tampoco se plantean que es posible y es su derecho disfrutar de lo que hacen.

5. Temes la intimidad emocional

El mundo emocional se te complica, te abruma y te hace sentir incómodo. No eres capaz de reconocer, entender ni gestionar tus sentimientos, te cuesta expresarlos y tiendes a huir o a evadirte cuando no te sientes bien. Ser vulnerable y depender de otras personas te asusta y te parece una debilidad.

Igualmente, te resulta complicado acoger y validar las emociones de otros. La intensidad y la emocionalidad ajena te incomodan, y en lugar de nutrir y consolar tiendes a minimizar sus sentimientos.

6. Eres una persona rígida, implacable y competitiva

Trazas metas fijas y planes rígidos para tu vida y perseveras incansablemente para que se cumplan; sin embargo, te cuesta asumir los cambios de dirección o los contratiempos. Con frecuencia te ves forzando situaciones y se te dificulta mucho pedir ayuda.

La energía femenina es válida y necesaria

Si te has sentido identificado o identificada con lo anterior, es posible que necesites reconciliarte con tu energía femenina. Al hacerlo, rebajarás tus niveles de estrés, disfrutarás más de tu día a día y tus relaciones serán más fluidas y satisfactorias.

Todos necesitamos dirección, metas y firmeza, pero también apoyo, cooperación y emocionalidad; no te prives de ninguna de estas dos vertientes.

Elena Sanz.

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